Silencios
La vida en si no es mucho más que un silencio, que sólo llegan a escuchar los que verdaderamente sienten, me he convertido en esa sorda, que no quiere escuchar el cerrar de tu puerta sin una despedida, aún espero como esa ciega a que entres por la puerta y pueda obtener tu tacto en mi rostro. No ha habido un adiós, tan sólo unas palabras de esperanza, pero llenas de vacío, ¿de qué sirven las promesas cuando se hacen con la lengua muda y él que escucha imagina todo lo que él quiere que realmente se diga? Siempre pense que nos unía algo más que las palabras, pero la realidad te demuestra que simplemente eres un nombre, un número, otro más en una larga lista de personas interesantes que jamás conocerás, me he preguntado muchas veces si el problema he sido yo, pero sé que no, no puedo estar con alguien que piensa que todos sus problemas soy yo, jamás te he negado una palabra, incluso en la miseria he conseguido hablarte, pero el vacío llega cuando intentas luchar y no ves resultados, te cansa, el vacío te llena. Siempre he querido que estuvieras a mi lado, pero tú no lo has querido, no puedo luchar siempre contra tu genio, a veces mi piedra pesa más que la tuya, no creeré más en las palabras, son palabras llenas de nada y hasta la misma nada tiene esa cara oscura, promesas.... promesas... de qué sirven las promesas? Me consuela saber que el recuerdo sólo guarda los mejores momentos, quizás algún día me recuerdes con un dulce sabor de boca, entonces ese recuerdo habrá conseguido mucho más de lo que he conseguido yo, despertarte algo bueno. Yo siempre te recuerdo, siempre consigo algo dulce de ti, aunque no estés,


1 Comments:
At 1:43 a. m.,
Anónimo said…
Las promesas se utilizan empleando palabras, miradas, gestos... y no siempre reflejan la sinceridad que en el momento de hacerlas deberían poseer, y esperamos en vano el regreso de quien nos prometió volver. Pero ello no debe indsponernos ni cerrar nuestro corazón a otros viajeros que lleguen con su equipaje dispuestos a permanecer en nuestro vagón durante todo el viaje, y después de contarnos su paso por las múltiples estaciones de su ruta acompañarnos en nuestro deambular por el espacio y el tiempo porque saben que han encontrado el motivo por el cual decidieron en su dia ponerse en camino en busca de lo que deseaban hallar. No esperemos promesas, aunque pudieran ser sinceras, vivamos lo que se ofrece en nuestro presente, con la esperanza de que mañana continuará el viajero a nuestro lado, si bien la tristeza de un desengaño es un anexo constante en nuestras vidas. Un beso.
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