Light in the dark

sábado, diciembre 17, 2005

En la oscuridad

Fue en la oscuridad, cuando los ojos se vuelven ciegos y el tacto es el único sentido que se atreve a buscar, gateaba por unas sábanas desordenadas, en busca de algo que aún no recuerdo, mis manos encontraron algo en su camino, echaron marcha atrás, asustadas, pero a la vez con la curiosidad de volver a tocar, así te encontré, en medio de mi camino en la oscuridad. Quise palpar la grandeza de mi hallazgo, creo que encontré el final de tu espalda, subí temerosa hacia arriba, encontré tu cabello, me asusté como jamás me había asustado, quise encontrar una luz, pero la oscuridad me embriagaba, volví a la zona de tus cabellos, allí encontré a tu piel, simplemente quise utilizar el dedo corazón, el me indicaría el camino, encontré tu nariz, no pude parar la tentación de tratar de dibujarla, era justo como la imaginaba, perfecta, quise continuar dibujando, así que acerque mis dedos a tus párpados, estabas dormido, aún conservo el suave tacto en mis dedos, bajé por tus mejillas, dibujándolas con el torso de mis manos, hasta llegar a unos labios resecos por el frío, pero eran tan suaves, pude notar la comisura de tus labios, dibujarlos ha sido el mayor placer que he tenido, eran unos labios carnosos, perfilados con hilo de oro, pues créeme que entre tanta oscuridad era capaz de verlos, intenté dibujarlos con más de un dedo, era demasiado egoísta permitirle ese placer a uno solo, acariciaba tus labios dormidos, y en un segundo, sentí la humedad de tu lengua tocando mis dedos, tuve miedo, quise apartarme, pero mis dedos no me hacían caso, y tú no hacías nada para que me lo hicieran, jugabas con ellos, y ellos te seguían donde tu les conducías, en ese momento no eran míos, eran tuyos, mi corazón palpitaba velozmente, en la oscuridad, en el sonido del silencio, él nos marcaba el ritmo, creo que en ese momento hubo un movimiento, o quise yo imaginarlo, pero te sentía más cerca, tenía tanto miedo y a la vez tantas ganas de tocarte con mis labios, te sentía, te acercabas, creí ser capaz de poder olerte, de sentir el calor de tu aliento tan cerca, que tuve que contener las ganas de arrastrarte hasta mi boca, pero sentía la tuya tan cerca, sólo podía esperar ese beso, sólo deseaba eso, el contacto de nuestras lenguas, la humedad del beso, lo sentía, tus labios ya no estaban resecos, se deslizaban suavemente contra los míos y yo no quería dejar de beber de ellos y cuando más lo deseaba, todo volvió a la luz, mis manos te buscaron entre las sábanas, no estabas, ahora lo recuerdo, fue tu contacto, el temor a tu contacto fue lo que me hizo despertar. Hoy pienso dormir en la misma posición, hoy no tendré miedo a que me toques, espérame, hoy ya te conozco, no podré huir de ti.

2 Comments:

  • At 6:30 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Mi boca
    besando tus labios incendiados
    se dispone a beber en tu cáliz de polen y licor
    y, entre zumos y zumbidos de olas y alas,
    libidinosamente libar el néctar
    de la flor de tus mareas...
    lamiendo la miel salada que te fluye
    y quema mi lengua que vibra,
    lasciva, entre savia y saliva
    mojándolo todo...
    volando por universos de licor.

     
  • At 8:54 p. m., Blogger Antagonista said…

    Bonita canción de Luis Eduardo Aute!!!

     

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