Palabras en el tacto.
Nos hemos convertido en un crucigrama donde la horizontal tú sobre mí y yo sobre ti se vuelve paralelismo a la vuelta de la esquina. Y trato de descifrar los cuentos que esconden tus ojos, pero me pierdo en la moraleja de tu sonrisa. Y desespero, así que le susurro a tu oído que me lea entre tactos. Mientras ensayo las palabras que he de parpadearte para convencerte de que en las adivinanzas se esconden los mejores besos. Me gustaría que con el chasquido de unos dedos, me convirtiera en tu instante. Mientras deseo que tú y yo no seamos sólo sueño. Así que no tengas miedo, abre mi libro y comienza la historia, el final aún esta por escribir. Descúbreme.


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