Light in the dark

miércoles, marzo 08, 2006

Espejismos en la noche

Ni siquiera te pregunté el nombre, no quería perder el tiempo teniéndote que olvidar. Fue un instante, una necesidad, un final del mundo, por unas horas, un placer eterno, pero ambos sabíamos que sería efímero, la luz del día, la luz más brillante, traería nuestra propia claridad, ¿aún no lo entiendes? ¿qué no entiendes? No puedo ser la heroína de tú historia, no puedo salvarte de algo que yo misma tengo temor a enfrentarme, nadie dijo que sería fácil. No hay palabras para olvidar, ni siquiera un día, un mes, una estación del año, no hay nada que olvidar, eso mismo me repito, pero la piel no lo entiende, la boca anula el silencio del olvido, el olfato parece reconocerte en una habitación donde no se encuentra nadie, la vista recrea espejismos y entre la multitud de una ciudad que camina a ninguna parte, los únicos que sonríen son esos espejismos que sólo me recuerdan tus ojos. Yo no puedo recordar tú nombre, pero mi cuerpo se niega a creerlo.

2 Comments:

  • At 7:31 p. m., Anonymous Anónimo said…

    En cada cuerpo he intentado olvidar tu nombre;
    he querido pensar y he creído olvidar.
    Pero cada atardecer me dice
    que ningún día será el último.
    Nada acaba.
    Aunque las señales te indiquen un final,
    no somos más que un juego.
    Almas
    reencontrándose en cada cuerpo
    con otros nombres
    aunque huya de ti en cada vida
    aunque creas no poder encontrarme en ninguna de ellas.
    Almas
    y cuerpos que se encuentran al otro lado.
    El ocaso era el principio de todo;
    por eso te quería en ellos
    y ha de ser así siempre.
    No necesitamos palabras.
    Almas;
    y te encontraré porque así lo quisimos desde el principio.
    Almas,
    enredadas en el juego de los cuerpos para siempre.

     
  • At 2:40 a. m., Anonymous Anónimo said…

    Te regalo un recuerdo.
    Te regalo un "estoy".
    Te regalo un "no estás sola".
    Te regalo un presente con su pasado y su futuro.
    Te regalo un "para siempre" a plazos.
    Y te presto una oración de andar por casa; y te regalo la casa y tu casa será el mundo.
    Y te bendigo y te digo "ven" y no sé lo que me digo.
    Y te doy las gracias por la gracia de dar tu gracia a mi desgracia.
    Y te canto el encanto de la noche.
    También te dejo las llaves, ya ves, que te permitan cerrar bocas abiertas y abrir bocas de metro que lleguen hasta el alma.
    Y te pinto lo que quieras, aunque yo no pinte nada y pinte el palo que sea en la baraja.
    Al fin y al cabo todo eso es poco más o menos un beso.

     

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