Running
Decenas de seres golpean los intestinos de un cerebro que no denota margen de error en las decenas de vómitos sucumbidos a lo largo de un día. Una vez tocado fondo, la única certeza que entiende es que no puede ir más lejos. Ahora ya da igual donde este, ahora lo que le preocupa es donde irá. En este preciso momento todo empieza de nuevo. Avanzar, la única orden que rigen sus propios miembros, da igual que vuelva a caer, ya conoce el fondo, ya no hay miedo, el miedo estuvo cuando no sabia cuando iba a dejar de descender, ahora ya no hay misterio, avanza!! Ves una luz? Ves a por ella!! Alcánzala!!
Piensa, debes correr, corres, tropiezas, te vuelves a levantar, da igual que sangre tu pierna, levantate, la luz te espera, casi llegas, casi estás, entra en la luz, ya estás en ella, vale, ahora párate, descansa, pon tus manos en las rodillas, agáchate, respira hondo, así, muy bien, ponte recto, visualiza todo a tu alrededor, ya estás aquí. Ahora, sigue tu camino, sólo tú decides que debes hacer, yo, ya no puedo ayudarte.
Piensa, debes correr, corres, tropiezas, te vuelves a levantar, da igual que sangre tu pierna, levantate, la luz te espera, casi llegas, casi estás, entra en la luz, ya estás en ella, vale, ahora párate, descansa, pon tus manos en las rodillas, agáchate, respira hondo, así, muy bien, ponte recto, visualiza todo a tu alrededor, ya estás aquí. Ahora, sigue tu camino, sólo tú decides que debes hacer, yo, ya no puedo ayudarte.


3 Comments:
At 10:09 p. m.,
Anónimo said…
¡Claro que puedes ayudar! Eres una luz en la oscuridad (y de las más brillantes). No dejes de brillar.
Y no sólo brillas. En una noche fría como ésta en que acabo de retornar a casa, tus palabras son un cálido hogar en el que pernoctar.
At 1:10 p. m.,
Anónimo said…
Cuando se toca fondo, no hay sentidos que lo perciban. Cuando se toca fondo quedas ya insensible. Han sido tantos los escalones descendidos, que el alma se desvitaliza por completo y se vuelve una perfecta arqueóloga capaz de excavar y encontrar cualquier tumba. El miedo muere en el descenso y hay que excavar la tierra para acceder al cielo. Ese era el lema de los celtas, de los benedictinos y de los que profesaron la alta magia. Hay que excavar la tierra para acceder al cielo. Hay que entrar en el interior de uno mismo en el que permanecemos enterrados y, así, alcanzar la luz. Hay que horadar la tierra para sentar los pilares que permitan edificar una torre que nos lleve a lo más alto.
Escribes "piensa, debes correr..." Quizás sólo hay que andar sin pensar demasiado, formando parte de las cosas, sin ser aliado ni enemigo de ellas, sino parte de ellas. Sin temeridad y sin temor, sin armaduras que impidan sentir tu propio cuerpo, pero tampoco tan desnudo que no puedas distinguirte de la tierra. Ser tú con el todo que te rodea: así de simple y así de extraño.
En mi selva puedes hospedarte cuando lo desees. Hay un refugio cuyas paredes son respeto, confianza y cariño. La puerta lleva tu nombre.
At 1:26 a. m.,
Anónimo said…
Todas las carreras llevan a una meta, aunque muchas veces pensemos que estamos atrapados en una espiral. Toda carrera deja un recuerdo bueno o malo, que mas da. Otra veces erramos en la direccion y nos llevan a parajes insospechados. Benditas perdidas y benditos tropiezos. Cada cicatriz, cada sudor y cada tropiezo, nos ercuerda que estamos vivos que tarde o temprano la victoria será nuestra y lo mejor de esa victoria es compartirla contigo.
Un loco de la moto ;-)
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