Palabras en el aire.
Debería haber un lenguaje que acompañara a los besos en el aire,
que al chocar contra la mejilla, hubiese una lluvia de palabras,
que contara entre risas inquietas quien los manda, igual así te darías cuenta,
que en cada pensamiento mío, siempre acabo mandándote un beso,
con la esperanza de que el viento te lo brinde en unos labios
resecos por el frío.
Me sorprende la forma en que todo lo que me rodea, me habla de ti,
entre el recibidor y la cocina puedo reconstruir tu risa,
entre el comedor y mi habitación puedo sentir tus manos frías,
camino sobre huellas marcadas por tus costumbres y en cada una
que al chocar contra la mejilla, hubiese una lluvia de palabras,
que contara entre risas inquietas quien los manda, igual así te darías cuenta,
que en cada pensamiento mío, siempre acabo mandándote un beso,
con la esperanza de que el viento te lo brinde en unos labios
resecos por el frío.
Me sorprende la forma en que todo lo que me rodea, me habla de ti,
entre el recibidor y la cocina puedo reconstruir tu risa,
entre el comedor y mi habitación puedo sentir tus manos frías,
camino sobre huellas marcadas por tus costumbres y en cada una
de ellas consigo reconstruirte en pedazos.
He construido un nuevo lenguaje donde el verbo en pasado se convierta en
presente, así pienso que nunca has dejado de despertarte a mi lado.
Busco la manera de entender los huecos que produce el echarte de menos.
Y que el tacto separado que nos envuelve es debido a unas vacaciones obligadas.
Ya queda poco para que aterrice tu maleta, en la pista de aterrizaje de mi habitación.
Siempre subo a los tejados, para poder saludar a todos los aviones que escriben tu nombre.
Llegas con retraso, tengo la cena preparada para cuando llegues, sé que estarás cansado de nadar sobre las nubes que nos separan.
No te preocupes, acunaré tus sueños cuando llegues, cuando sea de día, todo habrá sido una pesadilla, guardaré todo rastro que nos pueda recordar una despedida.
He construido un nuevo lenguaje donde el verbo en pasado se convierta en
presente, así pienso que nunca has dejado de despertarte a mi lado.
Busco la manera de entender los huecos que produce el echarte de menos.
Y que el tacto separado que nos envuelve es debido a unas vacaciones obligadas.
Ya queda poco para que aterrice tu maleta, en la pista de aterrizaje de mi habitación.
Siempre subo a los tejados, para poder saludar a todos los aviones que escriben tu nombre.
Llegas con retraso, tengo la cena preparada para cuando llegues, sé que estarás cansado de nadar sobre las nubes que nos separan.
No te preocupes, acunaré tus sueños cuando llegues, cuando sea de día, todo habrá sido una pesadilla, guardaré todo rastro que nos pueda recordar una despedida.


1 Comments:
At 11:09 p. m.,
Anónimo said…
Está nevando. Pero la nieve no es fría. La nieve ni siquiera es blanca. Todo está envuelto en el único manto de un anhelo que gime.
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