Light in the dark

sábado, enero 07, 2006

El escondite.

Era un niño, cuando sin querer lo descubrió. No pensó por aquel entonces que había descubierto algo tan valioso como ahora sabe.
Entre las hierbas del jardín trasero de la casa de sus abuelos. Un lugar hermoso donde veraneaba desde muy niño. Jugaba con la vecina de sus abuelos, Lucía. Era una niña de tez blanca, cabellos rubios como el oro, unos grandes ojos azules como el mar y que siempre sonreía. Nunca tuvo una compañera de juegos como ella. Los dos sabían disfrutar de las calurosas tardes de verano. Esa tarde jugaban al escondite. El se escondió detrás de aquel árbol, del cual su abuelo contaba que había plantado un tatarabuelo suyo hacía ya mucho tiempo, tanto, que no era capaz de recordarlo. El árbol se encontraba a la orilla del riachuelo que limitaba su casa de la de Lucía. Allí escucho una voz,
-¿Qué haces?.
Miraba para todas las direcciones, sin ver a nadie a su alrededor. Volvió a escuchar la misma pregunta,
-¿Qué haces? ¿No me ves?.
Con miedo a contestar y mirando rápidamente en todas las direcciones, dijo,
-No veo a nadie. ¿Dónde estas?
-Aquí, justo al lado tuyo.
Estaba extrañado, no conseguía ver a nadie, se puso algo nervioso.
-Creo que no me puedes ver, pero estoy justo a tu lado, soy el Amor. Llevo tiempo divagando por estos parajes, pero tengo la sensación que por aquí no hay mucha gente que crea en mi y no son capaces de verme.
-¿Qué haces tú aquí?
-¿Amor? ¿Qué es el Amor? Estoy jugando con mi vecina Lucía al escondite y espero que esta vez le cueste un poco encontrarme, siempre me encuentra a la primera.
-¿Al escondite? ¿ Qué es eso?
-Pues es un juego, donde uno cuenta hasta 100 con los ojos cerrados, mientras el otro se esconde, y una vez contado hasta 100, ha de buscar donde esta escondido.
-Oh!! Parece muy divertido, ¿podría jugar yo?
-Bueno, pero creo que sería muy difícil encontrarte, pues no puedo verte, no sabría donde buscarte.
-Podría darte pistas cuando te acerques, me gustaría jugar a este juego, llevo mucho tiempo aburrido y creo que esto podría resultar muy divertido
-De acuerdo, cuando me encuentre Lucía, le explicaré que tú también quieres jugar, quizás si somos dos, podamos encontrarte.
Esta historia le pasó hace mucho tiempo, nunca pudieron encontrarlo, él piensa que aún esta escondido por aquellos parajes. Ahora sabe muy bien que es el amor, por eso cada vez que alguien habla del amor él se echa a reír. Piensa que el amor es como un niño que de vez en cuando le gusta jugar al escondite.

15 Comments:

  • At 8:25 p. m., Anonymous Anónimo said…

    A mí también me gustaba jugar al escondite por amor. Me iba al piso de arriba con la vecina; y cuando llegaba su marido, una de dos: o me escondía o dejaba de amar.

     
  • At 8:27 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Con los tiempos que corren, si cuentas hasta cien en el escondite y el aeropuerto está cerca de donde juegas... ¡No te encuentran ni en Groenlandia! Si es que ya nada es lo que era.

     
  • At 8:29 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Si yo encontrara al Amor le diría que primero comer y luego lo que sea. Y si "lo que sea" es comer, creo que viviré permanentemente enamorado.

     
  • At 8:29 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Moc Moc
    :)))
    XD
    Moc Moc Moc

     
  • At 8:32 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Me apunto a lo de jugar al escondite. Tu ponte mirando hacia un lado de la cama; luego yo intento ocultarme como buenamente pueda en el otro lado. Eso sí, si el amor también va a jugar, me parece que la cama de matrimonio puede venir pequeña. Así que mejor nos amamos sin tapujos y ya nos esconderemos cuando venga el cobrador del frac.

     
  • At 8:37 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Es una hermosa historia. El Amor se esconde permanentemente y "amar" es precisamente eso: desvelar, buscar e ir encontrando poco a poco. Luces y sombras; sonidos y silencios; hallazgos y mundos por descubrir.
    Jugamos a escondernos del amor. O al menos eso pensamos muchos. Y es el amor el que juega con nosotros.
    Otros no juegan, o se esconden tan bien que nunca son hallados. Espero que seas una buena detective.
    Un beso,

     
  • At 8:41 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Yo creo que si jugase hoy al escondite con el amor, le encontraría en seguida. Miraría aquí, donde suena un tic-tac, pum-pum, tic-tac; y le encontraría.
    Te contaré un secreto: el Amor siempre se esconde en el mismo sitio (pum-pum, pum-pum, pum-pum)

     
  • At 8:42 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Sr. Chi Wato, queda usted detenido por manipular bombas.

     
  • At 8:46 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Si se me permite intervenir; creo adivinar ese lugar donde se esconde el amor. Pero, si se me permite introducir un concepto en esta coyuntura (la frase es de Woody Allen), quisiera advertir de que el amor a veces se oculta en otro sitio. La onomatopeya que yo usaría para dar una pista no logro reflejarla claramente, pero sería algo así como: ñik-ñak, ñik-ñak, ñik-ñak.

     
  • At 8:47 p. m., Anonymous Anónimo said…

    ¿Y para qué se escondería el Amor en un somier?

     
  • At 8:53 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Pues yo diría que el amor es más que una metáfora; aunque nunca debemos olvidar ese aspecto retórico-literario. Sin embargo, me inclino más por una aproximación conceptual que lo aborde desde una doble vertiente: la moral y la psicológica. Es quizás desde esos dos puntos de vista desde donde se logre extraer el carácter universal del amor. Y es este aspecto, el de su universalidad, el que más puede interesarnos. El amor como fundamento que equilibra la práctica del ser humano y que coordina sus tendencias mentales. El tema es muy amplio. Y, sin duda, podrían usarse esas metáforas del escondite y del juego para ampliar el horizonte expositivo que he apuntado.

     
  • At 8:54 p. m., Anonymous Anónimo said…

    ¡Una mordaza! ¡Mi reino por una mordaza! ¡Que alguien calle a ese pitufo!

     
  • At 8:58 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Hola. Yo represento al gremio de los árboles. He leído que los niños se escondían tras los árboles. Quisiera aprovechar para hacer patentes en este comentario las reivindicaciones de nosotros, los árboles. Sólo indicaré algo: si el mundo sigue así, su relato será inverosímil, porque están acabando con nosotros.
    Me ha encantado su cuento -y no sólo porque nos haya tenido en cuenta-; sino porque refleja sentimientos que hacen estremecer mis raíces, vibrar mi tallo y temblar mis hojas.
    Le regalo una flor.

     
  • At 6:59 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Yo un día también jugando al escondite me pareció encontrar al amor, pero en realidad fué una falsa alarma, pero no desistí, seguí jugando y por fin lo encontré, (eso creí yo), fué otra falsa alarma, por dos veces el amor se escondió.¿Merece la pena volver a jugar?

    Un petonàs.

     
  • At 9:10 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Estar permanentemente enamorado es imposible desde todos los puntos de vista: fisiológico, psicológico, sociológico, cultural... Por lo menos "enamorado" en ese sentido fuerte que se le suele atribuir a la palabra y al amor.
    El amor es un partido con muchos tiempos. O un tablero de juegos reunidos. O una guerra de tantos años como vives. La duración de cada encuentro depende de tantas cosas... que no se puede saber el tiempo de duración.
    No es que merezca la pena jugar; sino que, es una pena, pero hay que jugar (a veces no es una pena y esas veces son instantes que valen por una eternidad).

     

Publicar un comentario

<< Home