Baile improvisado.
Ya no hay vacío, y la nada esta llena de dolor, así que ha dejado de ser nada. Hay una nube negra en mi cabeza, con comienzos de una gran tempestad. Hay un camino y no es amarillo, que une la boca del estómago con otra boca que es incapaz de decir una sola palabra. Hay un hueco tan grande que pienso que en algún momento me devorará. El calor ha dejado paso a los escalofríos, mis ojos viven entre nieblas que no dejan ver las cosas claras. La angustia se siente la reina de la fiesta y ha elegido a la incertidumbre como dama de honor. El dolor es el dj de la razón, que pincha los discos mezclando tormento y agonía, con su sonrisa irónica. El miedo es proclamado rey del evento, orgulloso recoge su premio, sabe que eso le dará trabajo para unos cuantos meses. El ponche es puro arsénico, aun estoy dudando si tomar un poco, pero aun espero que vengas a sacarme a bailar a este baile improvisado por mis sentimientos.

