Nuestro error es que fuimos dos extraños durante demasiado tiempo. Yo en mi mundo y tú a mi lado. Nuestros vacíos fueron enormes y no había ninguna sonrisa en tus labios. Ambos sabíamos lo que iba a suceder. Quizá no supimos ver que era lo correcto o lo incorrecto. Pero la confusión en tus ojos lo decía todo, yo simplemente no quise verlo, tenía miedo a la oscuridad, sabía que si ella se imponía, me derrumbaría y lloraría.
Grite en sueños todos mis defectos, dejándolos al descubierto, pensando que así se evaporarían. Ahora sólo me queda, simplemente, saber que algo tan bueno no puede volver a funcionar. El dormitorio esta tan frío, me distes la espalda desde tu lado. Pero me queda la certeza de que aún dura el encanto de lo que defendimos toda la vida. Conocer el amor.
Me declaro culpable de todos los errores que cometimos. Camine por el agua, corrí atravesando el fuego, me sorprendió verme al otro lado, esperándome, esperando algo más, sin darme cuenta de que todo lo que buscaba eras tú. Ahora es demasiado tarde para darme cuenta, pero he aprendido la mejor lección que te puede dar la vida. Cometí un error, sí, no lo volveré a cometer, aunque tú ya no estés para ver lo que he aprendido.
Todos los sueños que he tenido estaban relacionados en el fondo, en uno de ellos intenté buscarte en las profundidades del océano, donde todas las esperanzas se hundieron. Pero el amor había destrozado al orgullo y lo que un día fue inocencia, se trasformó. Desde entonces una nube gris me sobrevuela, siguiendo cada uno de mis movimientos. Me envuelve en lo más profundo del recuerdo de lo que una vez fue amor, para traerme la oscuridad. Ahora no sé lo que estoy haciendo y no sé hacia donde voy. Sentada, con la mirada perdida, haciéndole el amor a la nada.